En la distancia

Dando los buenos días a mi esclava en la distancia

Buenos días, esclava

Quiero que cuando empieces a leer esto hagas todo lo que te ordene. Quítate la ropa que lleves puesta y quédate completamente desnuda. Y ahora quiero que te pongas boca arriba en la cama, quiero que cierres los ojos y que abras tus piernas. Quiero que imagines que estoy a tu lado en la cama y que me giro hacia ti. Imagina como te susurro buenos días, esclava.

Ahora quiero qué lentamente bajes tu mano por tu cuerpo, suavemente acaricies tus pezones, juegues con ellos y te los pellizques como me gusta hacerte. Luego dirige tu mano hasta el abdomen y que las yemas de tus dedos te hagan sentir el placer que notabas el otro día mientras yo te acariciaba atada ante mí y pasaba la lengua y te besaba, mordisqueando la cicatriz de tu piel. Lleva después la palma de tu mano y pósala en tu sexo sintiendo tu humedad. Mientras lo haces, imagina que es mi mano, que son mis labios los que recorren tu cuerpo desnudo. Siéntete mi puta.

Quiero que muy despacio empieces a acariciarte para mí. Quiero que tus dedos recorran lentamente tu sexo y quiero que imagines que tus dedos son los míos, que sientas el calor de mi cuerpo a tu lado, pegado a ti haciéndote sentir ese placer de sentirte totalmente dominada. Imagina que yo estoy ahí, que te estoy susurrando al oído que eres mi puta, que eres mi esclava, que eres mi juguete, mientras sientes la presión sobre tu espalda de mi sexo totalmente duro por ti, mientras imaginas el juego de mi mano en tu humedad.

Quiero que sigas masturbándote para mí, imaginando que estoy a tu lado. Quiero que notes avanzar tu orgasmo, quiero que te sientas mi esclava, mi puta y mi juguete. Y quiero que cuando vayas a llegar al clímax me pidas permiso para correrte, como una buena esclava.

Quiero que imagines que aún no te contesto y que tienes que seguir acariciándote y aguantando al tiempo tu orgasmo. Quiero que sientas que te estoy mirando y que noto que no aguantas más, que necesitas correrte.  Quiero que me supliques permiso y que me ofrezcas cualquier cosa con tal de que te lo de. Y ahora imagina que te susurro el permiso al oído y que mi mano sigue acariciándote mientras tus piernas se cierran de golpe, tus caderas acompañan el movimiento frenético de tu masturbación y te corres en un orgasmo largo y profundo conteniendo un grito de placer.

Quiero que mantengas tu mano sobre tu sexo, dejándola ahí como dejo yo la mía para sentir el calor de tu cuerpo y su relajación. Y quiero que seas mi gatita y que maúlles para mí.

Y ya quiero que sonrías, que aparezca en tu rostro la sonrisa de mi princesa y que me pongas un mensaje: buenos días amo, estoy sonriendo para usted.


MrHyde

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