HE LLEGADO A CASA

Llego a casa donde me espera mi esclava desnuda.

Estás desnuda frente a mí, con tu rostro mirando hacia el suelo y tus manos en la espalda. Sabes que me gusta mirarte así, admirando tu cuerpo con tus piernas siempre abiertas para tu amo. Me acerco despacio y con el índice de mi mano izquierda comienzo a hacer círculos alrededor de tu pecho. Paso por encima de tu pezón y lo pellizco suavemente. Se ponen duros respondiendo a mis caricias y tu respiración empieza agitarse.

Mi mano derecha baja por tu pecho acariciando tu abdomen, juego con tu ombligo y llego a tu sexo. Se introduce en tu sexo notando tu humedad. Chorreas como una puta, estás excitada como una princesa. Suspiras.

Acerco mi boca a la tuya y con mis labios la abro sin besarte, solo manteniendo su apertura. Mi mano derecha comienza a acariciar tu sexo mientras la izquierda juega con tu pecho: acaricio tus pezones, los pellizco, a veces los golpeo suavemente. Siento tu placer. Me gusta como gimes dentro de mi boca y noto como tus manos desean estar liberadas para abrazarme, pero te ordeno que sigan en tu espalda.

Sigo acariciándote y tus gemidos empiezan a ser cada vez más fuerte y tus caderas se acoplan al movimiento de mi mano. Susurras en mi boca que estás a punto. Susurras en mi boca que vas a correrte. Susurras en mi boca una suave petición de permiso, casi imperceptible: permiso para correrme, mi amo.

Sitúo mi boca al lado de tu oído izquierdo y te ordeno: córrete, puta

Sitúo mi boca al lado de tu oído derecho y te pido: córrete, princesa.

Mi boca vuelve a estar pegada a la tuya, cierras las piernas sobre mi mano, te retuerces levemente y te corres con un gemido en mi boca. Dices en voz muy baja gracias y maúllas como mi gatita. Mi mano húmeda se retira de tu sexo e introduzco los dedos en tu boca. Me limpias y te sientes.

Me separo y te miro. Estás toda sudada. Ahora admiro tu cuerpo completamente desnudo, admiro tus pechos que son dulces y perfectos, admiro como el pelo cae hasta tu vientre, admiro la humedad de tu sexo. Admiro tu cara de puta  y de princesa a la vez.

Me vuelvo a acercar hacia ti y te susurro al oído: hoy quiero que al acabar el día huelas a mí. Vuelvo a susurrarte: deseo que al acabar el día yo huela a ti. Te miro de frente, nuestros ojos se encuentran: quiero que esta noche cuando nos acostemos llevemos con nosotros nuestro sabor.

Te beso y empieza un nuevo día dónde vas a ser mi puta, mi esclava, mi juguete y mi gatita. Y siempre, mi princesa.


MrHyde

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