JUGANDO CONTIGO

Mi esclava me espera para que la domine de nuevo

Imagina que me dirijo hacia tu casa y que ya estoy en el portal. Imagina que abro tu puerta entornada y tú me estás esperando. Tienes el rostro mirando hacia el suelo, las manos en la espalda, tus piernas están abiertas. Noto tu nerviosismo. El día que entre y no estés nerviosa, los dos sabremos que todo se habrá acabado. Y ahora estás tensa, nerviosa. Esperando a tu amo.

Me lavo las manos, voy al dormitorio y dejo la americana colgada. Lo hago despacio, sin prisa. Te parece una eternidad. Me vuelvo a acercar hacia ti y acaricio tu pelo, apartándolo de tus pechos. Tu respiración es entrecortada y de vez en cuando lanzas un suspiro de puro nervio. Estás tensa.

Mi dedo empieza a hacer círculos en tu frente, bajando por tu preciosa nariz y dibuja los labios de tu boca. La entreabres deseando que entre en ella. Acerco mis labios a los tuyos pero no te beso, los dejo pegados, unidos en el deseo de penetrar tu boca con mi lengua. Mi mano sigue bajando por tu cuerpo hasta que llega tu sexo. Tus nervios aumentan y cada vez me gusta más. Tu nerviosismo cuando llego es tu deseo de verme, es tu deseo de ser mi puta y mi esclava. Es el anhelo de que te haga mi princesa.

Mi mano comienza a acariciar tu sexo muy despacio notando la humedad, delatando así lo que me has echado de menos. Empiezas a suspirar levemente y cada suspiro entra en mi boca como un beso. Tus caderas empiezan a acompañar el movimiento de mi mano y ese signo es inequívoco de qué estás gozando, de que eres mía, que quieres ser mi puta y mi esclava. De que estoy jugando con mi juguete favorito. Y de que estoy sintiendo la piel de mi princesa, de mi única princesa.

El sudor de tu cuerpo humedece mi camisa transmitiendo tu olor y tu excitación y el jadeo de tu boca entra en la mía cada vez más fuerte. Sé que luego lameré zonas de tu cuerpo que nadie más ha lamido impregnadas en tu sudor y sé que suspirarás cuando lo haga pensando que eres absolutamente mía. Sigues acompañando con tu cuerpo la caricia de mi mano y empiezas poco a poco a ceder a un placer que llevabas esperando tiempo y que sabías que ibas a sentir en cuanto estuvieras a mi lado. Tus manos en la espalda estarían deseando abrazarme, pero te ordeno que las mantengas detrás como la esclava que eres.

Susurras en mi boca que vas a correrte y me pides permiso para hacerlo. Todavía no, te respondo, quiero decirte algo antes. Retienes la explosión de tu orgasmo cada vez más tensa y sientes que no vas a poder aguantar más, que te vas a correr en mi mano sin mi permiso. Acerco mis labios a tu oído despacio mientras sigo acariciándote y por fin digo algo: córrete para mí, princesa. En un estallido suspiras, cierras las piernas y sientes todo el placer. Ocultas tu rostro en mi pecho sin saber qué hacer ahora, sólo sintiendo los epílogos del orgasmo. Maúllas suavemente: miau, miau, miau…


MrHyde

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